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lunes, 8 de octubre de 2007

Un papelito codiciado

Soy un vago, esta entrada tenía que haberla puesto como muy tarde el domingo, y haber terminado ya con la saga del Camino de Santiago, pero más vale tarde que nunca.

El sábado me dejé caer por la Fnac, y aunque aproveché la visita y compré algo, mi intención
era sólo y exclusivamente esta:




¡¡ SÍ !! hoy por hoy esto es un preciado tesoro... una entrada para el concierto del Boss en Madrid, y es que he sido uno de los afortunados que consiguió contactar con ticktackticket. Con la página fuera de servicio antes de llegar las 10:00 y con el número marcado en el móvil para llamar nada más llegase la hora esperé durante 15 minutos; a las 10:00:01 pulsé la tecla de llamada y las líneas ya estaban colapsadas, por lo que seguí intentadolo hasta que a las 10:35 (y tras ver como una compañera de trabajo pillaba 4 entraditas) conseguí que el robot de venta de entradas me cogiera el teléfono, y tras más de 10 minutos de llamada a un 902 y tener que pagar
9 euros en concepto de venta anticipada pude finalizar la compra.
Mi hermano al final no venía al concierto y Bea las intentaba conseguir por su cuenta, por lo que sólo compré una y resultó mala elección, porque "la jefa" (apodo cariñoso q le he puesto a Bea) no pudo contactar y se ha quedao sin entrada... me toca disfrutar del concierto por los ausentes.

lunes, 13 de agosto de 2007

Restaurantes III, La Tagliatella

Continuando con la visita que me hicieron el fin de semana mi hermanito y mi cuñi, os comentaré
un poquito nuestra experiencia en uno de los restaurantes "La Tagliatella" que la franquicia tiene en Madrid, para ser más exactos el que está en la Avenida de Felipe II.

Cristina, mi cuñi, no paraba de repetir que ellos me habían llevado a un restaurante dela franquicia en Sevilla, y hasta que no vi la decoración no me acordé, pero una vez que desenterré los recuerdos, empecé a salivar. Al entrar y tras esperar un par de minutos, nos llevaron a nuestra mesa (reservada con menos de 4 horas de antelación, beneficios del agosto madrileño) donde nos tomaron nota de las bebidas que trajeron ipso-facto. Tras pensar lo que íbamos a pedir, llamamos a la camarera y pedimos una ensalada, un carpaccio y un plato de pasta fresca, y dos canastillas de pan de la casa (masa de pizza normal, con cebolla y con aceitunas que te sirven cortadita en tiras) todo al centro. No tuvimos que esperar mucho ni para el primer plato ni entre ellos, tampoco para las cervezas que Jacobo y yo despachábamos regularmente. Acabamos bien servidos, lo suficiente para no pedir postre y la cuenta no fue nada elavada 56 € con 6 cervezas y una botella de agua de litro para Cristina.

Para que veáis la cantidad de comida que llevan los platos en La Tagliatella, pichand en este enlace a Cucharete , donde podréis ver en las fotos el tamaño de los platos, y aunque no son los mismos que pedimos nosotros, salvo el carpaccio napoletano, os va a servir de orientación.

domingo, 12 de agosto de 2007

Restaurantes II, De Maria

Este fin de semana he recibido la visita de mi hermanito y señora, con lo que ha tocado comer y cenar fuera de casa. El restaurante elegido para la comida del sábado fue la parrilla argentina De María propiedad del ex-jugador del Real Madrid Fernando Redondo.

Llegamos prontito, habíamos reservado a las 14:30 y arribamos allí a las 14:00 y aunque nos indicaron que podíamos entrar a la mesa directamente, nos tomamos una cervecita, para hacer tiempo, en la barra viendo como en la parrilla de esa zona empezaban a hacerse chuletones, entrecots, chorizos criollos para los comensales que optaban por comer comer allí. Apuramos nuestra cerveza y entramos a la mesa que nos habían montado junto a una pared cuajada de fotografías de famosos/famosetes que allí habían comido: la "Espe", Florentino Fernández, Fran Perea, Alejo Sauras, Eva Amaral, cinco integrantes de la plantilla del Valencia, Sabina, etc, etc (al salir vimos que también había ido Fernando Romay). Para comer nos decidimos por una ensalada de berros con espárragos trigueros, aguacate y parmesano, un chorizo criollo y una provoletta de entrantes, de segundos, mi "cuñi" se pidió un entrecot de ternera, mi hermano y yo decidimos compartir un lomo alto fileteado y verdura variada a la plancha como acompañamiento para la carne para dos personas, todo regado con agüita.

Para empezar, y tras un poco de queso de untar con fruta cortesía de la casa, nos trajeron la ensalada, o mejor dicho, cutri-ensalada porque consistia en medio aguacate a un lado del plato, dos espárragos de lata y dos trigueros bajo un buen pegote de berros (recién sacados de la bolsa imagino), sobre los que había esparcido un poco de queso parmesano. Puede que nos equivocásemos con la ensalada, durante la comida desfilaron algunas que tenían mejor pinta, pero a todas luces son raciones individuales, cosa que comprobamos con el resto de entrantes. La provoletta, que estaba buena, era poco más grande que un donut (de circunferencia se entiende), y el chorizo criollo, muy bien hecho y muy sabroso tanto sólo como con salsa criolla, no era más grande de 10 cm.
La carne fue otro cantar, Cristina se había pedido su entrecot muy hecho, y le trajeron un "cacho" de carne de medio kilo más o menos, que además de ser muy fácil de cortar en plato (y no era sólo gracias a los inmensos cuchillos que nos trajeron), al llevarlo a la boca se deshacía casi sin masticarlo y del lomo alto que me zampé con mi hermano ni hablamos... que cosa más rica. Cuando nos lo trajeron, hecho filetitos muy finos con su sal gruesa por encima y rojito (lo habíamos pedido poco hecho) pensamos que iba a saber a poco, que hubiese sido mejor pedir dos
raciones individuales... pues no, nos "jartamos" con una carne que bastaba con poner sobre la lengua para que se deshiciese, cago en la leche que buena estaba la joía. El acompañamiento para la fue normal, unas rodajas de verduras a la plancha sin misterio y como obsequio de la casa un sorbete de mandarina al pedir la cuenta.

Y llegó la hora de pagar, tachammmmmmmmm, 100 eurazos me dijo mi hermano, caro teniendo en cuenta las raciones de los entrantes y que sólo habíamos bebido agua. Al final descubrimos que las cervezas de la barra nos la habían cobrado a cerca de cuatro euros, las cuatro botellas de medio litro de agua a 2,50 y el pan a 5 euros (el que nos trajeron, 3 bollos y dos bolsitas de palitos).

No sé si volveré porque me parece excesivamente caro por disfrutar de la carne, pero si vuelvo, tengo claro que un entrante para cada uno, y las bebidas las justas.

lunes, 30 de julio de 2007

Restaurantes I, El Escaldón

Como saben todos los que me conocen, me encanta la cocina y por añadidura comer bien, pero desde que he decidido cuidarme, salir por ahí a cenar ya no es un apetitoso placer sino un lujo, por lo que intento elegir bien donde voy a ir. Esta vez me apetecía comida de mi tierra de nacimiento, así que me busqué un restaurante de comida canaria y tras liar a un amigo para que me acompafui a "El Escaldón" situado en la calle Cava Baja nº 29 del barrio de la Latina, justo enfrente de la Taberna Lucio. Para ser exactos, "El Escaldón" no es precisamente un restaurante, sino un bar que tiene una planta con unas mesas para servir cenas, destinando la de abajo a bar de "tapas" (ya hablaré de las tapas madrileñas en otro momento).

La primera sorpresa fue al ver la carta, cortita cortita como las mangas de un chaleco, pero con unos precios encaminados a que tengas tengas que pagar traficando con tus órganos, o dicho en castizo "pa que te cueste un ojo de la cara o un riñón". Visto los precios nos decidimos por el menú de degustación que a 35 € tenía buena pinta, pero ni eso, porque al tomarnos nota se me puso una cara de pardillo que no sé como no me la vio el dueño del sitio... de todos los platos que aparecían en el menú de degustación había que elegir 2 entrantes y un primero para repartir, un segundo para cada comensal y un postre que teníamos que repartir. Esa exigua cena, más dos cervezas a 3 por cerveza (que al final fueron Mahou porque cerveza canaria no tenían) y una copita (esta vez a precio standar de 4'5 )"per capita" sumaron 91 eurazos, ríete tú de los 40 ladrones... y no, no se me ha olvidado el pan porque no nos pusieron.

Los entrantes fueron una tabla de quesos (vulgo vulgaris por cierto, no os creáis que eran quesos canarios), unos 3 cuñitas de curado y otras 3 de tierno con una salsita color caramelo que nos dijeron que era también de queso, y las típicas patatas con mojo, 3 patatitas con verde y otras tres con rojo y para sacarle el sabor al mojo mejor mojar la patata en el aceitillo que quedaba en el plato y como sólo había de mojo rojo el verde te quedabas sin saborearlo.
El primero fue un paté con reducción de ro-miel, bueno si... pero el paté, porque la reducción ni la notabas si tenías suerte de pillar unas gotitas, poco más para comentar.
Con el segundo personalmente acerté, mi amigo eligió un bacalao que resultó ser aceptable, yo pedí conejo al salmorejo... y menos mal, me trajeron medio conejo bien empapado en salmorejo (11 trozos contamos y todos con más carne que hueso) y para colmo, coño estaba bueno y me salvó de irme con hambre de allí.
Del postre no esperaba nada porque lo había visto en la mesa de enfrente, una pirámide de chololate con corazón de chocolate blanco (que llaman Teide de chololate); para una persona puede ser aceptable pero para dos insuficiente, al menos estaba aceptable.

En resumen, si vuelvo me quedo en la planta de abajo, pero mirando antes los precios porque como sean los de arriba salgo por patas, y seguiré buscando un buen sitio para comida canaria en plan tradicional como la el restaurante Laguna Grande en el parque de Garajonay.

P.D: A ver si me consigo una cámara de fotos y acompaño estas crónicas con fotografías del restaurante y de los platos, aunque de éste en particular ya os digo yo que no prometo nada.